Filosofía del
Taekwon-Do
El Taekwon-Do no se limita a aprender golpes, bloqueos o patadas. Su verdadero propósito es formar personas capaces de actuar con disciplina, respeto, responsabilidad y valor.
Clase de pruebaLa técnica indica cómo.
El Do explica para qué.
“Do” puede entenderse como camino, vía o forma de vida. Es la parte del Taekwon-Do que conecta el entrenamiento físico con el desarrollo moral.
Entrenar el cuerpo sin educar la conducta dejaría incompleto el arte. Por eso el practicante aprende a controlar su fuerza, aceptar la corrección, perseverar ante la dificultad y emplear sus conocimientos de manera responsable.
La mejora no termina al salir del dojang: se refleja en la familia, los estudios, el trabajo y la forma de relacionarse con los demás.
Juramento del estudiante.
Cinco compromisos que recuerdan el propósito moral del entrenamiento.
-
01
Observaré los principios del Taekwon-Do.
-
02
Respetaré al instructor y a los superiores.
-
03
Nunca haré mal uso del Taekwon-Do.
-
04
Seré un defensor de la libertad y la justicia.
-
05
Ayudaré a construir un mundo más pacífico.
Entrenar para actuar mejor.
El Taekwon-Do busca que la disciplina aprendida durante la práctica se refleje también en la vida cotidiana.
Perseverar cuando algo cuesta, mantener el autocontrol bajo presión, aceptar una corrección y respetar a los demás son aprendizajes que van mucho más allá de la técnica.
El objetivo no es convertirse en una persona agresiva, sino en alguien capaz de utilizar su fuerza con responsabilidad, actuar con criterio y mantener la serenidad ante la dificultad.
Ver los cinco principios en Historia →Un espacio para aprender a convivir.
La etiqueta no es rigidez: es una forma de crear un entorno seguro, ordenado y respetuoso para todos.